sábado, noviembre 14, 2009

beso de estación






















Aquella mañana era algo especial.

La esperaba, entre no voy a negar, cierto nerviosismo,
quizás porque a veces no hay una primera vez,
porque en realidad siempre lo es.

Cuando te ilusionas, cuando crees que es la persona que quizás,
pueda encajar en el camino de la vida,

Porque a pesar de la distancia la sentía tan cercana,
nos sentíamos, nos amábamos y por momentos,
esa distancia iba a desaparecer.

Esa extraña sensación de que vas a ver a una persona por primera vez,
pero al mismo tiempo, es como si la conocieses de muchos años atrás.
Los minutos pasan, el reloj poco a poco se acerca a la hora,
y a lo lejos, se ve llegar al tren, que lentamente, se sitúa en el andén.

El corazón se acelera, hay nervios, pero curiosamente,
surge una sonrisa, natural, cuando mis ojos, contemplan sus ojos.

Sin palabras y en silencio, nos abrazamos en un largo y cálido abrazo,
y sin palabras nos damos un largo y maravilloso beso.


Aquel beso en parte apasionado que detuvo el tiempo en la estación,

y que nos pareció sentirnos solos, sin la presencia de todas aquellas personas.



Ausentes, sintiendo.

Y tras un largo rato de silencio, miradas, abrazos y aquel mágico beso,
por fin, nos dijimos “hola”........

y a partir de ahí empezamos a escuchar y sentir lo que nos rodeaba,

los pasos, el bullicio de la gente, la información por megafonía.

Me sentí feliz de sentirte tan cerca.


Gracias a una flor, por tan bellos momentos.