jueves, septiembre 14, 2006

el pescador de perlas



Esta tarde y parte de la noche

volví a sumergirme en el espeso mar

donde flotamos los seres y las cosas.



Bajé por perlas que mostrar a los hombres

que temen siquiera el riesgo de la orilla.




Esta tarde y parte de la noche

estuve en ese silencio, en esas profundidades

donde el más infinito placer sería disolverse

y supe que en todos los caminos

hay monstruos para quien los teme.




Llegué nadando adonde no se ama ni se odia,

sencillamente se flota sobre un eterno presente

y todo lo que miras es tu contemporáneo:

nada más traen las olas del atrás y el adelante.




Tomé allí esta perla y ahora te la ofrezco.



Pero cuando quise volver,

no vi a ningún hombre en la orilla.

No vi orilla. Todo es el mar.




Esos que temen la orilla

no saben que caminan en el mar.


- Autor: (Poema de Luis Benitez ) -

12 comentarios:

Clau dijo...

Hermosa imagen para un bellisimo poema :)
Besos

Hugo Denis dijo...

Una maravilla de escrito...

Seguiré pasando por este remanso de paz.

DuNa dijo...

precioso...
me apunto a la expedición como buscadora de perlas y convertirme en mar... ^_^

Patricia 333 dijo...

Esos que temen la orilla

no saben que caminan en el mar.


Muy hermoso el poema , me gusto muchisimo

Besos

Julio dijo...

Preciosas palabras, que reconoce el buscador de perlas, en su propio interior.
Ese mar, ese dulce encuentro, como diría Juan de la Cruz, es la joya más preciada del ser humano, desconocida y despreciada por la mayoría.
No obstante, aún así, siempre está al alcance de todos, en el lugar más cercano, nuestro propio corazón.
Abrazos cordiales, buen amigo!

Julio dijo...

Ah, y la foto, conocida ya por haberla visto otras veces, sigue llevándonos a esas profundidades hermosas y eternas.
De concurso, desde luego!

Bohemia dijo...

Las perlas siempre son un regalo, como siempre lo son tus textos, un regalo para el alma...Besos

Crisalida dijo...

PERLA

Concreción formada por un molusco, compuesta del mismo material (llamado nácar o madreperla) que su concha.

Las perlas han sido atesoradas como piedras preciosas desde hace mucho tiempo, y valoradas por su translucidez y brillo, así como por los delicados reflejos de su color superficial. Mientras más perfecta sea la forma de la perla y más profundo su brillo, mayor será su valor. El color varía con el molusco y su medio ambiente. Los joyeros de los s. XVI–XVII solían utilizar perlas irregulares (barrocas), formadas a partir del tejido muscular, para modelar cuerpos de animales y otras figuras. La madreperla se ha utilizado en Europa y en China como incrustación para decorar el mobiliario. Se dice que el descubrimiento de que una perla podía ser cultivada al introducir un cuerpo extraño dentro de la concha del molusco fue hecho en el s. XIII en China.


By courtesy of The American Museum of Natural History, New York

La senda dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios y apoyo,

Crisalida, gracias por la info : )

llevo unos días un tanto ausente,

necesito mi tiempo, pero prometo seguir ahí

un abrazo y besos

Anónimo dijo...

Encontre de casualidad tu blog y me parecio muy hermosa. Este poema en particular. Es un largo camino de busqueda en nuestro interior que nunca debemos olvidar. La luz esta ahi, lista para iluminarnos.
Saludos,
Ana (Perú)

gaia56 dijo...

tus últimos versos son preciosos... me gusta todo el poema... y la fotografía que elegiste.

fuzzy dijo...

Serenidad.. donde no se ama ni se odia en un eterno presente.