martes, agosto 15, 2006

Cordoba : embrujo y paraiso



Llegué a ti con misterio, ilusión y deseos de seguir mi senda,

En el conocimiento de mi yo interior, de aprender y conocer nuevos pensamientos, formas de sentir, de amar y de soñar, sin miedos, sin prejuicios, solo quiero sentir me dije....



Me sentí cautivado por la sensación cálida de sus callejuelas mágicas, algunas saturadas y otras olvidadas en el silencio caluroso, en las tardes de sol andaluz, mediterráneo y árabe,

En donde cada paso, parece ser un sin fin de melodías al compás de la música ancestral, acompañado por el paso pausado de los caballos que de vez en cuando, pasean a esos turistas ansiosos de encontrar en rincón más secreto....



Ese rincón que solo es posible encontrar a pié, caminando en tu propia senda y camino sin determinar, lugar de magia llena de luz y calidez, comercios variados...

Y entre todo ese laberinto de calles cruzadas, estrechas y plazas,
Me encuentro con “pequeños paraísos” “oasis” escondidos entre las puertas de muchos portales,

que esconden en su interior, la paz y tranquilidad que en mi interior andaba buscando...



Poder contemplar, entrar, sentir y saborear algunos de esos “paraísos” es una sensación maravillosa, en la que la vista se recrea con cada matiz de color,

cada detalle parece tener su propia función, la luz entra tenuemente por los toldos superiores de las terrazas, dando una calidez especial,

las fuentes de agua corriendo, la brisa a veces cálida y a veces fresca por la humedad de las plantas que rodean a estos lugares, todo es perfecto, todo es quietud, calma.

Cierro los ojos y me dejo llevar.



Me dejo embaucar por el embrujo y magia de Córdoba, ciudad patrimonio de la humanidad.

Y en el camino, nos cruzamos tú y yo, y ambos, nos entregamos sin miedos, sin pensar, sin reflexionar, dejando que todo el encanto que me rodea se convierta en energía y pasión, sintiendo cada rincón de Córdoba, sintiendo cada rincón de nuestro ser.


Llega la noche, el calor se marcha, la brisa acaricia nuestros cuerpos, y mientras la Luna ilumina con encanto esta ciudad, paseamos y nos besamos junto al Guadalquivir.



Ahora todos esos recuerdos, los recuerdo con una música que recorre mi cuerpo, y acompaña todos esos momentos.


Gracias Córdoba, gracias Sarah.

6 comentarios:

Clau dijo...

Que bonito lo cuentas....a traves de las imagenes y tus palabras es como estar recorriendo y disfrutando el encanto de esos lugares !!!
Gracias por tan bello viaje! ;)
Besos

Cristal dijo...

Con el corazón abierto, así se mira la belleza del mundo, de esta tierra, de la vida. Y compartir tantas riquezas con el "otro", ¿que hay más bello y intenso?
Gracias por tus palabras.
Un fuerte abrazo.

Elen dijo...

Has vuelto lleno de magia y bonitas sensaciones....transmites mucha paz.

Fantásticas fotos, esos patios interiores son un lujo para los sentidos.

Besos.

Amanda dijo...

Llegué a ti, así buscando algo, algo que me dé otro motivo para pasar este día, escribes lindo te invito a mi blog, yo escribo también casi todas mis cosas.

http://amandaescribe.blogspot.com/

Amanda dijo...
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Bohemia dijo...

Será uno de nuestros próximos viajes, este verano no sabíamos si ir a Granada o a Córdoba y finalmente nos decantamos por Granada, dejaremos Córdoba quizás para la primavera, cuando el sol no aprieta tanto...Tengo deseos de descubrir esa ciudad, máxime después de haberte leído.
Besos