sábado, enero 22, 2005

El cuento del alfarero

Dicen, que cuando nacemos, en ese preciso instante de la vida, empezamos a ser moldeados, por las capas y formas de la personalidad.

Esa personalidad que sutilmente nos va envolviendo, atrapando y poco a poco encerrando nuestro ser interior de luz en su interior. Esa pequeña llama o chispa que todos tenemos.

Esa personalidad moldeada por el “Alfarero” (la vida) que moldea sin cesar cada momento y cada instante, añadiendo y quitando, dando forma a nuestra forma de ser, nuestro carácter, al fin al cabo, nuestros yoes...


Todos llevamos esa luz, y a veces el “alfarero” realiza bien su trabajo, y salen cosas bonitas y agradables (personalidades) y a veces el “alfarero” se confunde y le salen mal otras.


Dicen, que según nos vamos, “nos van moldeando” nuestra pequeña luz sigue ahí dentro, sin dejarse ver, apenas una chispa, que se mantiene casi en la oscuridad pero que lentamente y poco a poco, según nuestro aprendizaje interior, nuestra evolución, y nuestro despertar, esa llama va haciéndose más y más luminosa, más y más brillante.

Dicen, que en un determinado instante, la llama o la luz es tan intensa que empieza a salir por pequeños orificios, a calentarse tanto, que empieza a derretir las capas de nuestro molde, de nuestra personalidad, y que llegado un punto, todas esas capas, desaparecen para volver a ser uno mismo, el ser, la Luz.


Descubrir y sentir que estamos “moldeados” de una forma u de otras, es importante para poder despertar y encontrar más fácilmente esa Luz.


Con cariño, para Bene.

Gracias por ayudarme en mi camino hacia la luz.


7 comentarios:

muralla dijo...

Me gusta este cuento, la imagen de ayudar a la vida a ser mi alfarero,a construir una hermosa pieza llena de luz. Seguiremos luchando por conseguirlo ...
Besos. Muralla.

muralla dijo...

Soy yo otra vez. Me he dado una vuelta por tu blog y me ha gustado mucho. Coincidimos en muchas cosas, entre ellas esa búsqueda de la espiritualidad, en la que llevo ya muchos años.
Gracias por tu visita y por enlazarme. Yo hago lo mismo contigo.
Un abrazo. Muralla.

La senda dijo...

Me alegra saber de ti y de tu busqueda Muralla, un abrazo.

Alguien dijo...

:-)

Anónimo dijo...

Hola Oscar.

Me ha gustado el cuento del alfarero. Lo deseable es que esa luz interior no se apague nunca a fuerza de ignorarla. Ójala entendamos tan bien al alfarero que esa luz sea vaya creciendo a medida que vivimos porque esto indicaría que vamos aprendiendo.

Muchos besitos

(r) Agua dijo...

Precioso cuento. Da paz y esperanza pensar en algo así, en llegar alguna vez a volver a ser la luz que todos atisbamos y tanto se nos esconde.
Gracias por todo.

La senda dijo...

Me alegra ver tantos caminos abiertos y luces en la busqueda de si...

Saludos